lunes, septiembre 26, 2016

El personaje puede ser individual o colectivo -es decir, cuando la historia se centra en alguno de ellos en algunas partes y, en otras, pasa a ser protagonista otro de ellos. Los personajes que no son protagonistas se llaman actores secundarios. A veces, los secundarios se dividen en ayudantes, si apoyan al protagonista a conseguir su meta, y oponentes, si le impiden que la consiga.
Por otra parte, es bueno que cada uno de ellos tenga una personalidad propia: rasgos de carácter, físicos, más serios, más graciosos,...Todo lo que no sean palabras -elementos no verbales- pueden comunicar, de manera intencionada, tanto como las palabras. La expresión corporal –los gestos y movimientos de los personajes-, el maquillaje, el peinado, la indumentaria, los objetos, el decorado, la iluminación, la música y los sonidos no musicales han de ser muy cuidados si queremos que también digan algo de la situación y de los personajes.

Por ejemplo, en El truco del manco, el Langui es el protagonista minusválido, sus amigos, los ayudantes, y el mafioso que le presta el dinero para montar su sueño (un estudio de grabación) es el oponente. 



En este corto, la pinta de aburrido, los tonos fríos o el sonido monótono de la fotocopiadora nos ayudan a imaginarnos a un tipo gris.


Los guiones suelen tener un planteamiento, donde se presentan los personajes, el tema de la historia, dónde y cuándo ocurre; luego pasa a un nudo, donde se desarrolla la historia; y, por último, un desenlace, en el que se cuenta el final.


No obstante, hay veces que se pueden dar saltos hacia atrás en el tiempo para aclarar algo del pasado, mostrar un recuerdo,... , como en esta escena de Kill Bill



También pueden darse saltos hacia delante –flashforwards-, como en Destino Final 3 , donde una chica visualiza anticipadamente un accidente en una montaña rusa.



Por último, las historias pueden iniciarse, no ya al principio de la historia, sino a mitad de ésta: por ejemplo, en una película de misterio, la trama se inicia con un hombre asesinado, a continuación se hace un flashback para reconstruir los hechos. A eso se le llama inicio in media res. Los finales, por su parte, pueden ser abiertos, si se quiere dejar con la intriga o que el espectador se lo imagine. Tanto en el cine como en el teatro hay que señalar dos tipos de lugares al margen de lo que ve el espectador: los espacios latentes son aquellos a los que van y de donde vienen los personajes, pero no se representan; los espacios narrados son los referidos por los personajes, pero tampoco presentados a los ojos del espectador. Así, en La casa de Bernarda Alba, las hijas de ésta se asoman a una ventana para ver cómo apedrean a una muchacha por su embarazo secreto: aunque el espectador no lo ve, se puede imaginar cómo es la escena por lo que escucha y por las caras de las hijas de Bernarda.


En muchas películas, el espacio transmite mucho acerca de los personajes y de su estado de ánimo: en la escena final de Rec intuimos por el espacio que alguien inquietante lo habita, al tiempo que incrementa el pánico de la protagonista.


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